Como en la preciosa película Cerca de ti (2020), donde un padre soltero, enfermo y con un hijo de cuatro años debe hacer un casting entre distintas familias para encontrar quién lo adopte porque le quedan pocos meses de vida, nos llega una película del mismo signo, aunque mucho más dura. En 2008, durante la profunda crisis que asola Estados Unidos, un padre que acaba de enviudar despierta a sus hijos pequeños antes de que amanezca y abandona su hogar, ya que van a ser desahuciados por la mañana. Así comienza un viaje por carretera en el que los niños no comprenden lo dramático de la situación, un recorrido a través del país tras una pérdida que cambia sus vidas para siempre.
Una historia íntima, luminosa y profundamente humana sobre los vínculos familiares, el duelo y la capacidad de seguir adelante. Muy bien filmada y con grandes interpretaciones de sus tres actores, retrata con acierto a un padre de familia que se siente perdido y desesperado para que sus hijos puedan tener un hogar decente.
La película retrata el caso de Nebraska, donde solo en 2008 fueron abandonados 23 niños, ninguno de ellos un bebé, al amparo de una ley que exime de proceso criminal a quien deje a sus hijos menores de 19 años en determinados lugares públicos. Nebraska fue el último estado en aprobar una legislación de protección infantil, concebida para amparar a los niños cuando sus padres no podían criarlos. Esta ley sustituyó otras disposiciones sobre el abandono infantil que establecían castigos por negligencia, considerada una falta menor, o por abuso infantil, un delito más grave. La película culmina con un final dramático y con el desgarrador grito de un padre que regresa al hospital donde abandono a sus hijos para pedir ayuda para sí mismo, desnudando a la América profunda y unos problemas cotidianos que rara vez aparecen en la prensa.







