Nos llega una película de denuncia sobre las cloacas del mundo policial. Una agente de Asuntos Internos es asignada a un caso relacionado con un joven gravemente herido durante una tensa y caótica manifestación en París. Aunque no encuentra pruebas de violencia policial ilegítima, la investigación adquiere un cariz personal cuando descubre que la víctima es de su ciudad natal. A partir de ese momento, el caso 137 deja de ser un simple número y se convierte en una búsqueda de la verdad que se adentra en el clima de tensión social que marcó a Francia en los últimos años, especialmente durante las protestas de los chalecos amarillos.
La película plantea un retrato incisivo de la violencia policial y de los mecanismos de protección interna dentro del propio sistema, situando al espectador en un terreno incómodo entre el deber institucional y la responsabilidad individual. Tiene un inicio algo aburrido, pero en sus últimos cuarenta y cinco minutos alcanza una gran dimensión y se transforma en un thriller espectacular. Su relato muestra cómo las personas encargadas de investigar a policías que han sobrepasado los límites de su trabajo se enfrentan a un sistema diseñado para protegerlos. Los sindicatos policiales aparecen como una estructura de poder que vela por preservar la autoridad del cuerpo, llegando a influir para que los casos sean archivados incluso cuando existen pruebas palpables y vídeos que demuestran los hechos. Hay que apoyar al sistema, y quienes desempeñan funciones en Asuntos Internos terminan convertidos en simples funcionarios atrapados en una burocracia asfixiante, llegando incluso a ser amenazados por sus propios compañeros de policía.
Esta película tiene un nombre propio: Léa Drucker. En algunos momentos, por sus gestos y miradas, recuerda a Jodie Foster en sus grandes interpretaciones clásicas. Su trabajo es soberbio, majestuoso y brillante; una fuerza descomunal, cualquier calificativo parece quedarse corto para describir una actuación de semejante nivel. Solo por verla a ella ya merece la pena acercarse a esta película que podría estar entre las 25 mejores del 2025. Una película denuncia total y merece ser vista.







