13/05/2007
Sophie Scholl no acepta lógicas, sólo acepta la verdad. La verdad y la libertad no son para ella sólo un derecho, son obligaciones a las que se entrega incondicionalmente.
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PELICULA RECOMENDADA POR CINEMANET Título Original: Sophie Scholl – Die letzten Tage
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SINOPSIS
Munich, 1943. Durante la devastadora ocupación de Europa por Hitler, un grupo de jóvenes, en su mayoría universitarios, recurre a la resistencia pa-siva como única solución para paralizar a los nazis y a su inhumana máquina bélica. Así nace La Rosa Blanca, un movimiento de resistencia cuyo propósito era la caída del Tercer Reich. Sophie Scholl es la única mujer del grupo, una joven ingenua que no tardará en convertirse en una antinazi convencida e intrépida. El 18 de febrero de 1943 detienen a Sophie y a su hermano mientras distribuyen panfletos en la universidad. Durante los días que siguen al arresto, el duro interrogatorio al que es sometida Sophie por parte de un oficial de la Gestapo, Robert Mohr, no tarda en convertirse en un intenso duelo psicológico.
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CRÍTICAS
[Gustavo de Prado, Arvo Net]
Sophie Scholl, a sus 21 años, se dedica al peligroso negocio de difundir propaganda antinazi en la alemania de Hitler. Cuando es detenida, de ella depende que la resistencia no quede al descubierto. Sophie Scholl no es desconocida para el mundo del cine aunque aparecía de modo indirecto en “Die Weisse Rose” de Michael Verhoven y “Fünf letzte Tage”. Al descubrirse las actas del interrogatorio de Sophie Scholl, el director puso manos a la obra y entrevistó a quienes la conocieron. La película se convierte casi en un documental literal de los últimos días de Sophie Scholl.

De modo breve se nos presentan sus actividades propagandísticas. Sorprende la agilidad narrativa de esta primera parte. Rothemund demuestra una notable capacidad de dirección con una planificación elegante, una cámara en movimiento y una banda sonora rítmica y agobiante.
Después renuncia a ello para centrarse en los personajes en planos medios con una mesa de por medio. Plano y contraplano. Lo que importa a partir de ese momento son los diálogos, la exposición de ideas. La temática no es novedosa, un interrogatorio en el que ya está decidida la suerte del interrogado, pero dotada de una intensidad que sin duda recordará a Tomás Moro o Juana de Arco. La sobriedad es un acierto porque pone de relieve los contenidos y la magistral actuación de una Julia Jentsch pletórica, absolutamente creíble y exhibiendo una gestualidad admirable.

El núcleo de la película se encuentra en el interrogatorio del 20 de febrero de 1943. Es ahí donde la poderosa personalidad de Sophie Scholl se revela. Hasta ese momento han existido dos fases. En la primera de ellas trata de salvarse negando todos los cargos que se presentan contra ella; y lo hace lo bastante bien como para liar a un experimentado interrogador de la Gestapo. Después llega la confesión de su hermano y decide no dejarle sólo: se declara tan responsable como él en sus actividades.
Al llegar el día 20 todas las cartas están sobre la mesa y el interrogatorio claro. La Gestapo sabe todo excepto más nombres de los componentes de “La Rosa Blanca”. En ese momento el interrogatorio se convierte en un intercambio de ideas donde la personalidad abrumadora de Sophie Scholl se manifiesta en la fuerza de sus convicciones. Frente a la fría lógica de un estadista utópico ella opone su conciencia, el valor de la vida, de la dignidad humana, de la libertad de expresión. Frente a todas sus ideas, su interrogador sólo puede declarar que Dios no existe. Sophie Scholl no acepta lógicas, sólo acepta la verdad. La verdad y la libertad no son para ella sólo un derecho, son obligaciones a las que se entrega incondicionalmente.

Esa conversación explica el porqué de sus actividades y el modo en que posteriormente se enfrenta a la muerte. Su fe en Dios, su aprecio por la vida humana y su percepción universal sobre Alemania y el resto de las naciones alejan de ella cualquier sospecha de ingenuidad: es plenamente consciente de lo que está haciendo.
Recientemente llegó a las pantallas “El noveno día” otra película alemana que, como buena parte del cine germano, busca ante todo las ideas. “Sophie Scholl” es superior porque es capaz de encarnar esas ideas en un personaje. No es mera abstracción, es carnal, dolorosa e iluminadora. Sophie Scholl habla al espectador, le pide, le exige incluso, que él también actué para que nada haya sido en vano.
Lo que más miedo da es que, con las leyes actuales que se imponen en Europa, Sophie Scholl, de vivir en la actualidad, ni siquiera habría tenido derecho a fumarse ese último pitillo. Los Estados siguen decidiendo qué es lo bueno para nosotros.
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Etiquetas: católicos, cine alemán, conciencia, nazismo, resistencia
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