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Cuando todo es posible en el Cine

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Comentarios (2)
  1. Chema.- dice:

    Nos emocionamos ante la “gestualidad subjetiva” del flexo insignia de Pixar y sin embargo – en referencia a la última película de Robert Zemeckis, Cuento de Navidad – la crítica ataca la ausencia de la misma en las películas de animación. Resulta que el bueno (que al final lo es) de Scrooge no convence, a pesar del milimétrico trabajo digital, y resulta un muñeco sin alma. Muñecos animados, Pinochos de madera, que transmiten ideas más o menos positivas mientras se afanan por parecer lo más humanas posibles. Las películas de “dibus” buscan el target joven-adulto, pero mi pregunta es: ¿Además del fin puramente comercial, que pretenden sus creadores? Si son películas para niños (ojo) se levanta la barrera y se amplían licencias. Sin embargo, si el cine de animación busca nadar en aguas más profundas… ¿dispone de la “esencia” necesaria?

  2. gcallejo dice:

    Interesante y acertado artículo, Pablo. Desconocía el dato de que “Pixar (incluyendo aquí el largo período de joint venture con Disney) ha lanzado diez estrenos importantes a lo largo de catorce años de oficio, mientras que Dreamworks ya ha puesto en circulación once largometrajes en apenas ocho años”. Muy signiticativo.

    Es cierto que ahora todo es posible con el cine en 3D, aunque no deja de ser llamativo que los humanos nunca parecen reales. Ya nos han representado con un realismo estremecedor los fondo del océano o paisajes de lo más exóticos, pero el rostro humano no resulta aún convincente aún en ninguna de las producciones de Pixar. Uhm, ¿por qué?

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