Si el aborto llega siempre con polémica y nos deja historias de cine, no menor es la repercusión que tienen en la pantalla el final de la vida y la eutanasia. Alejandro Amenábar apuntaba a esa cuestión con un tono tendencioso en “Mar adentro” (2004) y cayendo en la demagogia ideológica y en la manipulación emocional. ue el tema interesa y de que supone una materia de primer orden a la hora de plantear un conflicto dramático y de arrancar momentos conmovedores.











